INFLACIÓN BRITÁNICA CAE MÁS DE LO ESPERADO

La inflación del Reino Unido disminuyó más de lo esperado durante junio, ofreciendo un alivio temporal a los hogares y a una economía que continúa enfrentando presiones por el costo de vida.
Los precios al consumidor aumentaron un 2.6 % anual, por debajo del 2.8 % registrado anteriormente y del 2.7 % previsto por varios economistas. La cifra representa el nivel de inflación más bajo en aproximadamente quince meses.
La disminución estuvo relacionada principalmente con menores costos de combustible y cierta moderación en los precios de algunos productos. Sin embargo, la inflación subyacente permaneció en 2.6 %, mientras que la inflación de los servicios se situó alrededor del 3.6 %, demostrando que las presiones internas todavía no han desaparecido.
El resultado será analizado cuidadosamente por el Banco de Inglaterra, que mantiene su tasa de interés principal en 3.75 %. En junio, el organismo decidió conservar ese nivel mediante una votación de siete contra dos.
Una inflación más baja normalmente aumenta las posibilidades de mantener o reducir las tasas de interés. Sin embargo, los economistas advierten que el alivio podría durar poco debido al nuevo aumento de los precios internacionales del petróleo.
El crudo Brent llegó a superar los 95 dólares por barril durante la jornada, impulsado por la intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las amenazas contra importantes rutas de transporte energético. Un aumento prolongado podría elevar nuevamente el precio del combustible, el transporte y diferentes productos.
La inflación del Reino Unido todavía permanece por encima de la meta del 2 % establecida por el Banco de Inglaterra. Las autoridades deberán equilibrar el apoyo a la economía con la necesidad de impedir que los precios vuelvan a acelerarse.
El informe demuestra cómo una crisis internacional puede modificar rápidamente el panorama económico de un país, incluso después de conocerse datos aparentemente favorables.


